Una coalición progresista para Europa 5


Una coalición progresista para Europa

Una coalición progresista para Europa

El día de Europa se celebrará este año con buen sabor de boca, en principio. Le Pen ha sido derrotada ampliamente en Francia, en las elecciones presidenciales, y todos los demócratas europeos hemos respirado con alivio. Pero lo ocurrido en Francia no es, ciertamente, la batalla final, sino una escaramuza en un escenario en el que los nubarrones de la extrema derecha xenófoba y eurófoba siguen ahí, plantados en el horizonte.

En el pasivo de Europa tenemos aún muy recientes dos grandes fracasos: unas políticas de austeridad ultraliberales que han ocasionado destrozos mayúsculos para las clases medias y trabajadoras sobretodo en el sur de Europa. Y una impotencia suma, cuando no una perfecta irresponsabilidad respecto a los derechos humanos en el caso de las crisis de los refugiados.

Muchos socialdemócratas clásicos, guiados por la buena voluntad defienden que, ante este estado de cosas, la salida es “más y mejor Europa”. Detrás de esa aspiración existen sin duda buenos propósitos en el terreno económico, en el terreno social o en el terreno político. Pero el gran defecto de esas aspiraciones es que se acaban ahí, en lo que habría que hacer, y no en cómo habría que avanzar para conseguirlo.

Hace poco en una reunión de equipos de pensamiento socialdemócratas europeos me sorprendió a primera vista el deseo que expresaban en el subtítulo de su Conferencia “Repoliticize the discourse”. ¿Repolitizar nuestro discurso?, pensé, pero es que nuestro discurso no es lo suficientemente político? Y pensando sobre ello he llegado a darme cuenta de que, efectivamente, es así. Muchas veces los socialdemócratas pensamos muy acertadamente sobre qué habría que hacer, pero no pasamos a plantearnos de verdad cómo hacerlo posible. Obsesionados por la gestión más que por la transformación social, muchas veces nos quedamos en la esfera de lo que habría que gestionar, pero no pasamos a la esfera de lo importante, la esfera del poder para hacerlo posible. La cuestión del poder, la cuestión de quién tiene el poder, la cuestión de qué alianzas se necesitan para tener poder es mucho más importante siempre que la cuestión de cuáles son las soluciones en abstracto que habría que impulsar.

Aplicado esto a Europa, es necesario pasar de pensar menos en términos intergubernamentales y pensar más en términos de coaliciones de poder en la propia Europa. La clave fundamental de lo que no ha funcionado en Europa es la coalición política en la que se sustenta: conservadores, Partido Popular Europeo, con el apoyo del reformismo gradualista de los socialdemócratas europeos. La medida del fracaso de la Europa actual está en esa “Gran Coalición”. Su legado más nefasto han sido las políticas de austeridad, la impotencia para resolver las crisis de refugiados, y, de rebufo, la emergencia de esa ultraderecha eurófoba que, aunque hoy haya sido vencida en Francia sigue ahí y sigue avanzando en muchos países europeos.

Por eso, si se trata de descender realmente al análisis político, si se trata de repolitizar nuestro discurso, una socialdemocracia nueva, como la que proponemos para España y que también va avanzando poco a poco en la conciencia de muchos pensadores socialdemócratas europeos, convendría irse orientando hacia otro tipo de coalición: Por eso, como planteo en el proyecto político que presenté para las primarias el 20 de febrero, y cuya versión definitiva después de una amplia consulta presentaré con mi equipo en breve, creo que “hay que trabajar por una nueva coalición progresista liderada por una socialdemocracia renovada, en alianza con nuevas formaciones de izquierdas que hayan madurado en sus planteamientos, y con los demócratas. Una nueva coalición que sea capaz de cambiar la actual orientación errática de una Europa gestionada por los conservadores a la medida de las élites económicas y financieras”.

No me cabe la menor duda de que ese camino es el camino del futuro: una socialdemocracia que se convierta en catalizador de una serie de objetivos de transformación de Europa y que incorpore a este nuevo proyecto a los verdes, a las nuevas izquierdas y, como siempre ha hecho la socialdemocracia, intente atraer también a otros progresistas y demócratas (al fin y al cabo, es con una alianza de este tipo como se pudo construir el Estado de bienestar en el pasado siglo).

Claro está que una Coalición Progresista no se construirá de la noche a la mañana, y que el contenido del que se dote estará sujeto a negociaciones, diálogo y tiras y aflojas. Claro está que no se dará en torno a una mesa, sino a través de convergencias prácticas en la acción. Pero para que la socialdemocracia la lidere tendremos en primer lugar que convenir los puntos cruciales que nos gustaría defender como parte de su contenido, y por ello sugiero algunos  puntos cruciales como los que se proponen a continuación:

  • Una Europa social que incorpore los derechos sociales como elemento vinculante de los Tratados, que fije un seguro de desempleo europeo y que proceda a la armonización de un salario mínimo europeo.
  • Una economía justa y sostenible, que ponga fin al “austericidio” y lo sustituya por una política de estímulo e inversión en tecnología y economía digital; con un Banco Central europeo que, al igual que la Reserva Federal estadounidense, se fije como objetivo también la creación de empleo; una Europa que erradique las finanzas especulativas e improductivas, aplique la directiva sobre una tasa a las transacciones financieras, establezca la distinción entre banca comercial y de inversión, y erradique muy especialmente la vergüenza de los paraísos fiscales.
  • Una Europa que apueste por una política comercial común progresista que incorpore mecanismos de compensación a aquellos sectores más perjudicados como una alternativa frente al neoliberalismo y al proteccionismo.
  • Una Europa del Clima sostenible y una Europa de la Energía, que lleve a cabo los planes climáticos de reducción de CO2 hasta 2050.
  • Una política migratoria y de refugiados común, que respete los convenios sobre derechos humanos, fije un derecho de asilo verdaderamente europeo, y establezca acuerdos vinculantes sobre cuotas de inmigrantes.
  • Una Europa de la Defensa y la Seguridad, como elemento dinamizador de la construcción europea, que apueste decididamente por la autonomía estratégica de la Unión, de acuerdo a sus propios intereses y su visión multilateral.
  • Una Europa con una política alternativa de combate del terrorismo yihadista, más comprehensiva, y no solo militar o securitaria.
  • Una Europa que ocupe el lugar que le corresponde en la globalización, con una diplomacia europea reforzada y que tienda a ser mancomunada, más activa en Naciones Unidas, el G-20, el FMI y el Banco Mundial.
  • Y, finalmente, una Europa que entienda que el desarrollo de su entorno geoestratégico en África, Oriente Medio y Latinoamérica no es una tarea ajena sino una tarea común y la condición necesaria para una Europa que viva en paz.

En mi humilde opinión este es el tipo de orientación política que nos ayudará, efectivamente, a avanzar, de verdad por “más y mejor Europa”.

 


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5 ideas sobre “Una coalición progresista para Europa

  • Natonio

    He leído detenidamente el artículo y estoy de acuerdo en muchos puntos, pero hay algo que a mi torpe entender, es muy importante. La banca sin el control de ella por parte del gobierno no será fácil el bienestar social.

  • José María Zurdo Álvarez

    Pedro esto es lo que todos las personas de progreso pretendemos, pero claro esta lo importante es que las personas que lo lleven a cabo sean sinceras de verdad, no queremos brindis al sol queremos REALIDADES.