El deber moral de refugiar


Cuando a finales de los noventa estuve en Bosnia pude ver en primera persona los estragos de un conflicto que desangró Europa. Fue una experiencia profesional irrepetible, pero sobre todo, una experiencia humana inolvidable. Allí conocí a un intérprete de español que lo había aprendido porque fue uno de los que se refugiaron en España durante esa horrible guerra.

Allí los ojos del intérprete me recordaron lo que también vivieron otros españoles y que aún está en la memoria de muchos: el inmenso drama de tener que huir de la guerra. Es una experiencia que rompe la vida por todas las costuras. Quien la sufre, puede que escape de la muerte, pero sigue experimentando un dolor inmenso por haber abandonado aquello que le identificaba como persona, familia, hogar, amigos, trabajo… Sin duda, el hecho de ser padre me hace todavía más sensible a algunas imágenes como la de Aylan, ahogado con tres años. Esas imágenes que nos impactaron a todos nos deben recordar que el deber de salvar vidas y de ayudar a reconstruirlas se hace siendo solidario todos los días. Save the Children, con datos de ACNUR, ha lanzado una nueva campaña para concienciar a todos y recuerda que más de 325.000 niños han cruzado el Mar Mediterráneo hacia Europa desde que empezó la guerra en Siria y que unos 340 han perdido la vida en el mar desde el mes de septiembre pasado.

Lamento que en España el Gobierno no haya estado a la altura de las circunstancias. Mientras que otros países europeos están viendo sobrepasadas sus capacidades de acogida, aquí, un Gobierno insensible no ha sabido poner a disposición de los que lo necesitaban el caudal de solidaridad y de recursos para los refugiados ofrecidos por ciudadanos de a pie, ONGs, ayuntamientos o Comunidades Autónomas. Lamento que no hayamos tenido dirigentes que hayan estado a la altura de los millones de españoles que quieren acoger.

Sinceramente, creo que somos una inmensa mayoría los españoles que nos gustaría cumplir con nuestro deber moral de refugiar. No digo que sea sencillo, pero si se hubiera puesto una mínima voluntad política en este objetivo, como lo ha hecho Alemania, no estaríamos hablando de cifras tan ridículas como la de las 18 personas reasentadas en España. 18 refugiados frente a millones de personas que huyen de la guerra. Los españoles se merecen un Gobierno que esté a su altura.

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