España necesita con urgencia un gobierno regeneracionista, limpio, social, creíble y dialogante


Ahora más que nunca, tras las nuevas mentiras del caso Soria, España necesita con urgencia un gobierno regeneracionista, que pase la página del inmovilismo, la desigualdad, la precariedad, la mentira y la corrupción.

Un Gobierno limpio, social, creíble y dialogante que afronte las principales reformas que necesitan las instituciones de nuestra debilitada democracia tras los cuatro años y medio de Gobierno Rajoy para mejorar nuestra democracia representativa, nuestro sistema parlamentario, las administraciones públicas que recuperen y refuercen el diálogo social

En la Escuela de Verano de UGT de Asturias, manifesté también que es precisamente sobre el denominador común de la regeneración democrática donde puede pivotar una fórmula transversal que dé salida al bloqueo institucional y político en el que está inmerso nuestro país.

En este sentido, abogué por la necesidad de un cambio político regeneracionista en nuestro país; un cambio transversal, auspiciado por distintas opciones políticas que precisamente en la regeneración tienen su denominador común, ya que a la lógica de izquierdas y derechas, las políticas del PP han sumado la lógica entre los que amparan la corrupción y los que defendemos la regeneración.

El PP ha convertido la mentira en costumbre, lo que es puro veneno para la salud democrática de nuestro país, y el caso de Soria es el ejemplo más elocuente de lo que le importa la regeneración al PP, que es cero.

El último capítulo de la nula voluntad de regeneración democrática del PP lo vivimos ayer, con la decisión de la Presidenta del Congreso de los Diputados respecto al Pleno para que De Guindos informe sobre el caso Soria.  La rendición de cuentas de un Gobierno, esté en funciones o no, no debería ser una noticia en nuestro país sino una costumbre.

Bastaron, no horas, sino minutos tras la votación de la investidura, para dar más argumentos a la posición política del PSOE, con la candidatura de José Manuel Soria al Banco Mundial y la posterior catarata de mentiras del ministro de Economía y el presidente en funciones. Sobre idoneidad de los candidatos a cargos relevantes nacionales e internacionales el PP acaba de dar un curso acelerado de mentiras a todos los ciudadanos. Mentiras que dejan el crédito español en el exterior al mismo nivel que la política anticorrupción del PP dentro de nuestras fronteras: en el subsuelo.

La regeneración política que necesita nuestro país pasa necesariamente por la regeneración de un partido tan importante como es el Partido Popular, algo que no sucederá hasta que deje el Gobierno.

Nuestro país necesita un Ejecutivo que no mienta, que dialogue y fortalezca con la medicina de la ejemplaridad pública nuestra debilitada democracia y que tenga en cuenta las necesidades de los ciudadanos y no los deseos inconfesables de sus exministros.

Hoy es más necesario que nunca que un Gobierno regeneracionista cierre al fin el negro capítulo de nuestra historia democrática que supone el gobierno de Mariano Rajoy y abra el libro de las reclamaciones para todos los ciudadanos.

Resultan inútiles a la regeneración los que, diciendo defenderla, se enrocan en vetos cruzados provocando precisamente lo contrario: más bloqueo, más parálisis y enquistamiento de los problemas de los ciudadanos.

El Grupo Socialista ha exigido al presidente en funciones trasladar los datos macroeconómicos y los objetivos de déficit para que los gobiernos regionales puedan aprobar sus presupuestos. Se trata de una información necesaria que el Gobierno en funciones niega, demostrando su habitual pero grave deslealtad institucional.

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