España no puede permitirse que cada mandoble de una crisis cercene un veinte por ciento de nuestro empleo y nuestra economía


Si algo ha puesto en evidencia una vez más esta última crisis, son las debilidades estructurales de nuestro sistema productivo, debilidades que han sido acentuadas por las políticas económico-laborales del gobierno de la derecha en un brutal ajuste de cuentas con los trabajadores y las clases medias.

La Reforma Laboral del gobierno de Rajoy vino a intensificar, selectivamente, los efectos de la crisis. Cuatro años después hay menos personas ocupadas, más trabajadores a tiempo parcial y con contratos temporales, aumento de la precariedad y la carga de trabajo del conjunto de los españoles se ha reducido en más de treinta millones de horas semanales, o lo que es lo mismo, el trabajo de más de 800.000 personas.

Esas políticas han actuado sobre la crisis como un catalizador, acelerando la destrucción de empleo de calidad y evidenciando con crudeza lo frágil e inestable de nuestro modelo productivo.

Comprobamos efectivamente cómo no solo destruimos empleo en la recesión a un ritmo tres o cuatro veces superior al de los países de nuestro entorno, sino que además, frente a la creencia tradicional, no éramos capaces de recuperar empleo (en jornadas trabajadas, no en el engaño de contratos realizados) con crecimientos superiores al dos por cien. No se creaba empleo, se troceaba el existente.

Urge pues acometer una reforma de nuestro modelo productivo que nos haga más resistentes en las situaciones de dificultad y más eficaces en el aprovechamiento para la creación de empleo estable, de los espacios de crecimiento.

Se agota el tiempo, España no puede permitirse que cada mandoble de una crisis nacional o con origen foráneo cercene un veinte por ciento de nuestro empleo y nuestra economía. Urge convertir esta cuestión en un asunto de Estado, buscar un gran acuerdo nacional por el empleo y un nuevo modelo productivo: Partidos, Territorios y Agentes Económicos y Sociales estamos obligados a ello.

Me comprometo a poner todo el empeño en ese objetivo, y trasladar al gobierno una política de Estado consciente de la necesidad de coordinar y hacer converger en una gran Área las políticas de educación, innovación, industria, empleo y sectores primarios. Una política unificada que permita un salto de calidad en la construcción de ese nuevo modelo productivo estable y duradero. Ahí confluirán los retos pendientes, los vectores claves sobre los que debe pivotar nuestro desarrollo.

Buscaré un gran acuerdo por la Innovación con el objetivo de hacer realidad que nuestro esfuerzo en I+D+i represente realmente al 2% de nuestro PIB. Promoveré un compromiso inequívoco con sectores estratégicos de alto valor añadido y con la internacionalización de nuestras empresas. Facilitaremos la adaptación de la capacidad productiva a la demanda de los mercados nacionales e internacionales e incentivaremos intensamente la inversión productiva. Trabajaremos en consolidar un tejido productivo sólido, anclado en la educación y conocimiento. Avanzaremos en la Formación Tecnológica, en la conexión de la Universidad y la empresa haciendo converger formación y demanda. Y afrontaremos la imprescindible revisión de nuestro modelo de Formación para el Empleo, reforzando los servicios de orientación y atención personalizada y los mecanismos de análisis del mercado laboral de detección de necesidades, prospectiva y prioridades de formación.

Pondremos en marcha un Plan Nacional para la recuperación de nuestro “Conocimiento Joven” emigrado en los últimos años. Y plantearemos en Europa la necesidad de que a las políticas de convergencia económica, de infraestructuras y la agraria común, se añada un potente impulso para poner en marcha auténticas políticas de “Convergencia Industrial”, no creemos en un modelo con un reparto de roles productores/consumidores, o un diseño de crecimiento europeo con un corte países industriales/países de servicios. No seremos la España del sol y el ladrillo, Europa debe avanzar unida también en su modelo productivo, trabajaré en ello, ese es mi compromiso.

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