Voy a liderar un gobierno limpio que luche contra la corrupción


Me comprometo a liderar un gobierno limpio que tenga entre sus principales preocupaciones y ocupaciones luchar contra la corrupción en toda España.

En el acto de firma del Código Ético del PSOE por parte de candidatos y candidatas socialistas a los comicios del 20 de diciembre, afirmé que yo soy un político limpio, que dirige un partido limpio y que aspira a gobernar un gobierno limpio. Es lo que nos exigen los ciudadanos y es lo que necesitamos para recuperar, desde la política, toda la confianza de la sociedad perdida en estos años.

En el día en el que el PSC, Ciudadanos y PP han presentado recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, por la iniciativa soberanista llevada al Parlament catalán, pedí  llamar a las cosas por su nombre y afirmé que el 70% de los catalanes no quiere a Mas como presidente; el 60% de los catalanes no quiere la independencia, pero el único porcentaje que le importa y le preocupa a Mas es el del 3% de sus comisiones.

La democracia es, ante todo, respeto a la ley y por eso critiqué a Artur Mas que envuelve su amenaza secesionista en grandes palabras (democracia, voluntad popular y libertad), pero todo es mentira, porque nada hay más antidemocrático que tratar de romper la ley. No responde a ninguna voluntad popular el tratar de fracturar a Cataluña y no hay libertad alguna en tratar de imponer sus deseos a la mayoría.

Las elecciones del 20-D son una buena oportunidad para regenerar la vida política de nuestro país y pienso que la refundación moral de la democracia española es posible y urgente, a la vista de los casos de corrupción que han provocado rabia ciudadana y desconfianza. Como la mayoría de los españoles, los socialistas estamos hartos de los que se llaman patriotas mientras abren cuentas en Suiza o en Andorra; hartos del patriotismo de los sobresueldos, de los sueldos en negro y de las amnistías fiscales; hartos de quienes ocultaban su dinero en cuentas B, mientras mi generación endeudaba su vida por la burbuja inmobiliaria. Y como la mayoría de los españoles, los socialistas estamos hartos de quienes financian su sede con dinero negro, mientras miles de familias se quedan sin techo brutalmente desahuciadas.

Si soy elegido presidente del Gobierno  no abriré los despachos ministeriales a delincuentes imputados, no aprobaré amnistías fiscales vergonzantes que protegen a los grandes defraudadores y me comprometo a hacer una gestión pública abierta a todo el mundo, permanentemente auditable.

Tras repasar todos avances en materia de transparencia obtenidos por el PSOE desde que soy secretario general (como la publicación en la web de las cuentas del PSOE, así como la renta, bienes e intereses de los miembros de la Ejecutiva, del Grupo Parlamentario y del gerente del partido; algo que también hicieron en mayo 550 candidatos/as municipales y autonómicos), anuncié igualmente que el próximo 18 de noviembre los candidatos a las elecciones generales del 20 de diciembre haremos pública nuestra declaración de bienes.

Desde el pasado mes de marzo existe un Código Ético en el PSOE exigente y de obligado cumplimiento, que hoy firman los candidatos a las generales –como ya hicieron quienes se presentaron en las municipales y autonómicas- y que no es solo un conjunto de normas bienintencionadas, sino un compromiso de cada uno de nuestros candidatos y candidatas con todos los españoles. Un compromiso con la transparencia, la honestidad y la política limpia.

A ello se suma que la organización Transparencia Internacional haya calificado al PSOE como el partido más transparente de España y que, en nuestro Programa Electoral, hayamos añadido 15 medidas adicionales y que son muchas más que las 3 presentadas por Ciudadanos o Podemos, y muchísimas más que las del PP, que han sido ninguna.

La obligación de que los miembros del Gobierno y los altos cargos tengan que presentar un certificado fiscal expedido por la Agencia Tributaria, que acredita su situación patrimonial al principio y final de su mandato. O la eliminación del secreto fiscal para infracciones superiores a 30.000 euros, identificando a sus autores.

También me referí a la prohibición de indultos y la protección de los denunciantes en casos de corrupción y de la tipificación del delito de enriquecimiento ilícito. La rebaja del mínimo exigido por el delito de financiación ilegal de partidos, y la revisión de competencias de la Audiencia Nacional y de la Fiscalía Anticorrupción para la investigación y el enjuiciamiento de estos delitos; además de la reforma del procedimiento penal para hacerlo más ágil y eficaz en la lucha contra la corrupción. A ello se suma la propuesta de regulación de la responsabilidad patrimonial de los partidos que se financian irregularmente.

El Programa Electoral socialista recoge igualmente medidas anticorrupción en materia de contratación y adjudicación de subvenciones públicas, para combatir tanto al corrupto como al corruptor y la obligación de restituir e indemnizar por los daños causados. En definitiva, voy a liderar un gobierno limpio que luche contra la corrupción en toda España.

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