Apoyaré la candidatura de las Fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad - Página de Pedro Sánchez Castejón
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Apoyaré la candidatura de las Fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Desde hace unos años he tenido la suerte de poder visitar la provincia de Valencia durante las Fallas, lo que me ha servido para conocer el sentido, significado y sentimiento que para la sociedad valenciana tienen, de tal forma que me resulta complicado no vincular el mes de marzo con las Fallas y con Valencia.

Las Fallas, aunque estén asociadas a la fiesta, son mucho más que eso. Además de destacar por su singularidad y espectacularidad, son tradición y modernidad, son música y belleza en sus monumentos, son olor a pólvora y al ritmo que la acompaña, son identidad valenciana, la expresión de un pueblo artista, cordial, abierto y vital.

Si las Fallas han llegado a ser lo que son, ha sido por el trabajo constante y sacrificado de miles de personas durante más de un siglo de historia. Porque como digo, las Fallas son más que la Fiesta, son sentimiento, es la expresión de la identidad valenciana, son mucho más que lo que se ve desde fuera, son un sentimiento tan potente que es capaz de congregar a miles de personas desde el 1 de marzo en la plaza de l’Ajuntament de València para escuchar les Mascletaes. La Mascletà es pólvora, es ritmo, es cultura, es identidad, es Valencia, porque la pólvora es parte del ADN valenciano.

Las Fallas son posibles gracias al trabajo abnegado de decenas de miles de personas en la Comunitat Valenciana y muy especialmente en la ciudad de Valencia.

Para que entendamos la dimensión de las Fallas creo que basta con un dato: más de 100.000 personas de la ciudad de Valencia y su área metropolitana están directamente vinculadas a ella, lo que da cuenta de la dimensión real de esta fiesta. No hay muchas grandes ciudades europeas con fiestas de estas dimensiones. Valencia es una ciudad donde en casi cada esquina hay una falla, las hay de todo tipo, grandes y espectaculares, menos grandes, pequeñas y humildes, hay tantos tipos de fallas que son el fiel reflejo de nuestra sociedad.

Por todos estos motivos y muchos más, las Fallas optan a ser reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. No creo que haya una candidatura con más posibilidades que las Fallas. Por eso, deben ser reconocidas mundialmente con esta calificación, porque esto supondría una mayor garantía si cabe para la pervivencia de la fiesta y sería un reclamo de prestigio internacional. Desde la Presidencia del Gobierno apoyaré sin ningún tipo de dudas la candidatura de las Fallas al Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Año tras año, cada vez que veo los monumentos que “plantan” los valencianos y valencianas, me maravillo de la capacidad artística de esta tierra. Los monumentos Falleros, verdaderas obras de arte, gracias al trabajo de las comisiones falleras, verdaderos espacios de germanor, como se dice en Valencia, donde se generan lazos de afectividad y solidaridad que van mucho más allá de la mera organización de la fiesta y que traspasan las generaciones de padres y madres a hijos e hijas.

No es posible definir las Fallas con palabras, porque las palabras no pueden transmitir el olor a pólvora, el sonido de la música en casi cualquier esquina de la Ciudad, el sonido del masclet o la belleza de los Castillos de fuegos artificiales en el antiguo cauce del Turia. Para conocer de verdad Valencia y su gente debes ir a las Fallas, debes ir a Valencia, pasear y dejarte llevar por una ciudad tan embriagadora como explosiva.