Hoy, más que nunca, ser socialista es ser feminista - Página de Pedro Sánchez Castejón
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Hoy, más que nunca, ser socialista es ser feminista

 

Hoy, 8 de marzo de 2018, vamos a escribir una nueva página en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en España.

Lo hacemos contra la discriminación que no cesa, contra la brecha que no se cierra y contra las intolerables formas de acoso que todavía sufre la mujer en nuestro país, no solo en el ámbito laboral sino en cualquier aspecto de la vida cotidiana.

La sociedad no puede cerrar los ojos ante una evidencia que acreditan infinidad de informes y datos. Ha llegado el momento de decir basta. Sobran los motivos para que este 8 de marzo sea una jornada histórica.

Una jornada para reflexionar sobre la clase de sociedad que queremos ser y el tipo de país que queremos legar a las generaciones futuras. Una auténtica toma de conciencia global, que va más allá de nuestras propias fronteras; un gesto firme contra las conciencias adormecidas que elevan a la categoría de normal y ordinario lo que no es sino una enorme injusticia.

La sociedad en su conjunto, mujeres y hombres, tienen el deber de rebelarse contra esa normalidad aberrante que se hereda de generación en generación. Contra el machismo que nace en la propia infancia y que se consolida en etapas adultas. Contra el machismo más visible, pero también con el que se ampara en gestos sutiles, el de los micro machismos  responsables de perpetuar roles y actitudes que mantienen abierta esta profunda cicatriz que no somos capaces de cerrar.

Una democracia no puede considerarse plena si establece condicionantes de partida desde el mismo instante en que llegamos al mundo; si excluye a la mitad de su población, si la somete a una carrera de obstáculos, si mantiene discriminación salarial, techos de cristal u obliga a postergar carreras profesionales mientras las instituciones se mantienen al margen. El condicionante de género penaliza a toda la sociedad y nos hace perder a todas y todos. Nos empobrece humanamente, pero también económica e institucionalmente.

Este 8 de marzo es mucho más que una reivindicación de lo obvio. Es un grito por una democracia plena. Por una rebelión cívica contra el fatalismo de los hechos consumados, aquellos que algunos esgrimen como coartada para quitarse de en medio, para hacerse a un lado y cruzarse de brazos como si la batalla no fuera con ellos.

Es un día para construir un futuro digno sobre los rescoldos del pasado más oscuro, y que todavía proyectan la sombra de la discriminación contra la mujer hasta el presente. Es un día para rendir homenaje a quienes nos precedieron, que ayudaron a transformar nuestro país desde la oscuridad de la mentalidad machista en tiempos amargos, y también para reflexionar sobre lo que queda por andar en el camino que el feminismo ha ido trazando a base de lucha ejemplar y constante.

Es un día, en definitiva, para convertir en realidad lo que la ley y la Constitución reconocen a través de principios y normas, pero que no terminan de hacerse efectivos a la hora de derribar muros y cortar cadenas asentadas firmemente en una herencia patriarcal que nos empobrece como sociedad.

Hoy, como ayer hicimos, y como haremos siempre, el PSOE renueva su compromiso con una de las causas más nobles que existen.

Hoy, más que nunca, ser socialista es ser feminista.