Hoy tenemos la obligación de que esto no se pare - Página de Pedro Sánchez Castejón
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Hoy tenemos la obligación de que esto no se pare

 

Con el paso de los años diremos: “yo estuve allí” aquel 8 de marzo de 2018.

Una inmensa multitud abrazó las calles de todas las ciudades de España para gritar contra algo más que la discriminación que sufre la mujer. Lo hizo para decirle al mundo entero que una democracia ni es plena, ni es completa, sin ellas. Sin más de la mitad de la población.

Lo hizo por nuestras abuelas prematuramente enlutadas, con el eco de la voz de Lorca y su Bernarda Alba. Lo hizo por nuestras madres, que conquistaron la igualdad jurídica en tiempos que aún hoy resultan escandalosamente recientes. Lo hicimos por nuestras hijas, porque esa igualdad jurídica sea de una vez por todas igualdad real, para que la verdad constitucional y legal se traduzca en verdad material, en igualdad efectiva.

En la lucha contra las identidades reducidas al absurdo, mujeres de diferentes ideologías salieron a la calle el 8 de marzo de 2018, para gritar al mundo que están hartas de esperar. Que quieren reconquistar las calles para poder volver a casa sin miedo en mitad de la noche o desarrollar su proyecto de vida sin pagar peajes ni frenazos en su carrera profesional que alimentan brechas indignas.

Quien no entienda lo que pasó ayer, no conoce la fuerza transformadora de las mujeres.

Ayer, España fue noticia en el mundo entero por la fuerza de una causa noble. Este inolvidable 8 de marzo fue el día en el que nuestro país proyectó la fuerza de las convicciones democráticas al servicio de la causa más digna. La causa del feminismo contra la discriminación que corrompe en silencio los cimientos de una sociedad libre.

No sólo fue un grito contra la inacción y las palabras vacías. Fue un acto de patriotismo cívico, constitucional y democrático que proyecta la imagen de una España mucho más grande que la que algunos reducen al ancho de una bandera. Y es un honor que se asocie el nombre de nuestro país a esta movilización internacional. Un motivo de orgullo que nos une ante el mundo, a la vanguardia de una lucha que merece la pena.

Hoy tenemos la obligación de que esto no se pare.

Hoy todas y todos tenemos que hablar con hechos, con actos concretos. En una conjura, en una coalición feminista que supere las fronteras partidarias. Para desmentir a los expertos que dicen que, al ritmo actual, hacen falta 75 años para cerrar la brecha de la desigualdad entre hombre y mujer.

En esa coalición con el feminismo, el PSOE estuvo, está y estará siempre.

El 8 de marzo de 2018 ya es un día para la historia. Una jornada de reivindicación democrática, de recuerdo imborrable para quienes estuvimos en ella.

Y también un golpe a la conciencia de quienes no estuvieron.